El 80% de las brechas de seguridad se deben a contraseñas débiles o reutilizadas, un problema frecuente en España por el uso de claves predecibles. Para solucionarlo, el sector tecnológico promueve las passkeys (llaves de acceso), que sustituyen las contraseñas tradicionales por el desbloqueo biométrico o PIN del propio dispositivo.
Este sistema es inmune al hackeo por fuerza bruta o ingeniería social, ya que no existe una clave real que robar. Al basarse en un estándar internacional compartido por gigantes como Apple, Google y Microsoft, permite usar el reconocimiento facial de un móvil para iniciar sesión de forma segura en cualquier plataforma.
Para las empresas, las passkeys reducen a la mitad las solicitudes de soporte técnico por pérdida de credenciales, disminuyen la frustración del cliente y mejoran la retención de usuarios. Además, ayudan a las corporaciones a cumplir con las normativas de seguridad más exigentes en Europa y EE. UU.
Aunque existe temor a perder el acceso si se extravía el móvil, el artículo aclara que las llaves se sincronizan de forma segura en la nube. En caso de robo, el ladrón no puede utilizarlas sin romper primero el bloqueo de pantalla, dando tiempo al usuario para borrar sus datos a distancia.