La computación cuántica es un nuevo modelo informático que utiliza las leyes de la física atómica para procesar datos a una velocidad asombrosa. A diferencia de los ordenadores actuales, que usan bits (0 o 1), esta tecnología emplea qubits, los cuales pueden ser ambos estados al mismo tiempo gracias a la superposición. Esto permite realizar múltiples cálculos de forma simultánea en lugar de uno tras otro.
Este sistema se apoya también en el entrelazamiento, una propiedad que conecta qubits para que compartan información instantáneamente sin importar la distancia, y en la interferencia, que ayuda al ordenador a descartar soluciones erróneas para potenciar la correcta. Es una potencia de cálculo masiva coordinada de forma casi instantánea.
Su utilidad no está en tareas domésticas, sino en la resolución de problemas ultra complejos como la creación de medicinas personalizadas, la optimización de rutas globales o la creación de sistemas de seguridad inquebrantables. Para funcionar, estos equipos requieren un frío extremo, similar al del espacio profundo, para mantener la estabilidad de sus componentes.